lunes, 30 de junio de 2008

PLAZA COLON


LA PLAZA COLON



Para nadie es novedad que Antofagasta nació por y para la minería. Y desde su fundación, un solar ubicado en las cercanías del mar, adquiriría importancia vital. Este sitio eriazo se convertiría con el tiempo en el corazón del futuro centro cívico y mercantil de la localidad: la plaza Colón.
En octubre de 1866 el minero copiapino Juan López se asentó en un lugar costero que hoy es conocido como Barrio Histórico de la ciudad. Al poco tiempo, el pionero José Santos Ossa se ubicó junto a la choza de López, iniciándose el ciclo salitrero en la actual región de Antofagasta, tiempo después que los hermanos Latrille descubrieran mantos calicheros en el Salar del Carmen
Tres años después, las autoridades determinaron mejor uso para el sitio, que era un arenal donde reposaban burros y mulares que trabajan tirando carretas en fatigosas jornadas hacia y desde el Salar. Así comenzaría a forjarse un área verde en medio de la nada.
La iniciativa recibió el beneplácito de la comunidad, pero también el respaldo directo, como ocurrió con el Capitán de Puerto, coronel Evaristo Reyes, quien 1873 dispuso que los reos de la cárcel trabajasen en la destrucción de las rocas que abundaban en el solar y en las inmediaciones; asimismo, en el emparejamiento del arenal. En tanto, la Compañía de Salitres diariamente transportaba hasta el lugar cinco o más carros con ripio para compactar el terreno.
Acto seguido, el municipio determinó construir aceras en sus cuatro costados y formar varios pequeños jardines en el centro de la naciente plaza, cuadros que fueron adjudicados a las familias más distinguidas de Antofagasta. Estas rivalizaban en el cuidado de las flores que pronto aparecieron, las primeras cultivadas en la ciudad.. Tiempo después se plantaron 35 árboles e instaló una pila donada por el Intendente de Valparaíso, Echaurren.
Así fue confirmado en 1875 por Matías Rojas Delgado, presidente del cuerpo edilicio, quien informó a las autoridades políticas que “la plaza tiene una reja elegante de madera y hoy se está colocando otra en su centro con el fin de formar un jardín; para hermosearla aún más se tiene una pila que en pocos días más quedará colocada, debiendo ser surtida de agua potable”. La citada reja en sus cuatro costados disponía de crucetas giratorias para el acceso de los antofagastinos que podían disfrutar de los tradicionales paseos vespertinos a través de las veredas de madera que circundaban el paseo.
A las primeras especies vegetales se sumaron cipreses y palmeras, donados por el médico mexicano Juan Martínez Rosas, quien residió muchos años en Antofagasta.
Con el transcurso del tiempo, los jardines de la plaza Colón y su configuración general sufrieron varios cambios. Los primeros estuvieron a cargo de los ediles Manuel Verbal y Hermógenes Alfaro; en 1910, con motivo del centenario de la independencia nacional, el alcalde modelo, doctor Maximiliano Poblete, introdujo notables cambios, pero quizás el más radical ocurrió a mediados de los años 90, del siglo pasado, cuando era jefe comunal el fallecido Pedro Araya Ortiz.

EL ENTORNO DE LA PLAZA

La actividad mercantil predominó en el entorno de la plaza Colón, hecho que se manifestó en la construcción de edificios que cobijaron a importantes casas comerciales dedicadas a la importación de mercaderías para la ciudad y oficinas salitreras; asimismo, a entidades bancarias, situación que reflejaban el progreso que aportaba la minería del interior.
Una rápida mirada a los primeros planos de la ciudad, especialmente al levantado en 1873 por Adolfo Palacios, muestra que el poder político-administrativo fue desplazado en el ámbito de las construcciones. En la calle San Martín, que corresponde al área oriente de la plaza, destacaba la primera iglesia y junto a ella el cuartel de Policía y las escuelas municipales de varones y niñas.
Los guardianes después se trasladarían a un nuevo recinto en la calle Baquedano con San Martín, donde hoy funcionan importantes dependencias de Carabineros de Chile; mientras que la Escuela Municipal de Niñas se convirtió en la primera escuela municipal de niñas de Antofagasta, que años más tarde tendría edificio propio en la calle Condell con Baquedano, edificio que ocupó la unidad educativa conocida como N° 2 hasta que se trasladó a su nuevo recinto en Avenida Argentina con 21 de mayo.
Hoy el recinto, declarado monumento nacional, está dedicado a la cultura y a cargo de la Compañía de Teatro de la Universidad de Antofagasta.
Los historiadores resaltan un hecho un tanto curioso, ya que el municipio pudo tener su sede junto a la plaza Colón, pero esto no ocurrió y sólo en 1914 ocupó las instalaciones de un hermoso edificio en calle Latorre entre Prat y Baquedano, recinto que hoy es sede de la Casa de la Cultura. Volviendo al relato histórico, recordemos que los terrenos baldíos situados junto a la iglesia vicarial fueron entregados a particulares. En los solares del sector norte estuvieron, como se dijo, el Cuartel de Policía, pero también la Escuela Municipal de Varones, que años después dio paso a una moderna construcción: el Club Inglés, edificio que hoy cobija a Corbanca. En la esquina con Sucre se levantó el Gran Hotel, sitio donde hoy está el Banco BBVA.
Siguiendo con la calle Sucre, costado norte de la plaza, su sector poniente fue ocupado por la Agencia Sudamericana de Vapores, y el oriente, desde 1879, por el almacén de Pinnau y Cía. En el área sur del principal paseo antofagastino, la calle Prat, hacia 1873 fueron construidos los edificios del Banco Nacional de Bolivia y del Hotel Chile. Finalmente, en el costado poniente, calle Washington, la manzana “A” de Antofagasta según el plano de José Santos Prada, aprobado en 1869, funcionaron los bancos Edwards y Cía., Escobar, Ossa y Cía., bodega de las Descubridoras.
En 1888, cuando la condición de provincia desplazó al antiguo Departamento de Antofagasta y mientras gobernaba el país José Manuel Balmaceda, en la esquina de Prat con Washington se construyó la antigua Intendencia, donde hoy está el edificio de Correos. El edificio fue destruido por un incendio en 1955. Se considera que la presencia de la sede representiva del Ejecutivo, confirió un carácter más cívico a la plaza Colón, condición que hoy mantiene.
Las dependencias de la actual Intendencia Regional, levantadas en Prat esquina San Martín, fueron inauguradas el 16 de noviembre de 1963. Albergan a varios servicios y reparticiones públicas.